Ese apagón del 2019 lo viví fuera de las fronteras venezolanas, pero eso no significa que no me afecto. En ese momento vivía en Popayán, Cauca en Colombia. Estaba radicada allí desde hace casi un año y la comunicación con mis familiares en Venezuela era constante, sin embargo ese día el “buenos días mi linda” de mi papá nunca llegó. Pasó la hora del almuerzo y decido escribir por un grupo familiar llamado “La Casita” y los mensajes no eran leídos, comienzo a escribirles a cada uno a sus teléfonos celulares pero el mensaje no llegaba, permanecía un solo chulo en WhatsApp. Es allí donde comienzo a leer noticias donde expresaban que Venezuela estaba sufriendo un apagón masivo en sus 24 estados y entre los más afectados estaba el Táchira y ahí comienza mi angustia. Vi a través de las redes sociales como regalaban comida descongelada por miedo a que se dañara, también vi como muchos paisanos alquilaban 5 minutos de red wifi o carga telefónica para que estos pudieran comunicarse con sus familiares en el exterior. Debo decir que compre alrededor de 8 planes de minutos internacionales y llamé en reiteradas ocasiones al número local de mi familia y ni siquiera repicaba hasta que, en un momento dado entra a mi número celular una llamada de un numero colombiano desconocido, al contestar “Aló”…. “Mami linda!”, reconozco esa voz y grito: ¡Papá!, inmediatamente mis ojos se llenan de lagrimas y comienzo a preguntar ¿Cómo están? ¿Qué hicieron? ¿Cómo está todo allá?.
Mi papá muy tranquilo me cuenta que viajaron a la frontera, en Cúcuta para alquilar un teléfono, un famoso “minutero” para avisarme que estaban bien, que ciertamente no había establecimientos abiertos y tenían poca comida en su nevera. Al hablar con mi mamá pude notarla muy nerviosa pues el estar incomunicados y en una situación que se desconocía cuando iba a acabar podía alterar un poco su susceptibilidad. Al hablar, se calmaron y yo me calme con ellos y me sentía tranquila al saber que pudieron hablar conmigo para hacerme saber de ellos.
Una hecho icónico que no viví a carne propia pero me afecto muchísimo y no puedo llegar a imaginar quienes lo vivieron 3 días seguidos y en condiciones limitantes. Sin duda alguna un hecho que marca la historia de Venezuela y es imborrable para quienes fueron protagonistas de ella. 4