Esa luz vuelve ahorita…
Marzo de 2019, recuerdo que iba llegando a Maracaibo, a casa de una prima, era donde me quedaba para poder terminar mi carrera universitaria, ya que viajar todos los días de Los Puertos de Altagracia a Maracaibo era agotador y costoso. Al llegar, me puse a hacer algo en la cocina, y justo cuando estaba terminando de ordenar algo, se fue la luz, mi expresión fue la de siempre, ¡Coño! ¿Cuándo será el día?. Terminé y me acosté un rato en el mueble a esperar, para ese momento no tenía celular, me informaba a través de la laptop. Hasta que pasaron 5 horas y mi prima nos informó que no había electricidad en el país, “Venezuela no tiene luz”. El ambiente literalmente se volvió oscuro y preocupante. Por esa noche no nos afectó tanto emocionalmente, hasta que al siguiente día la comida en la nevera comenzaban a descongelar. Imagínense vivir en un estado con 40 grado en la temperatura, el calor era infernal.
Al segundo día la tensión aumenta, pues, nadie decía nada. Acompañé a mi prima a hacer compras en un Market en Delicias, la ciudad comenzó a comportarse extrañamente, cómo si se tratase de una película apocalíptica, nadie en las calles, solo grupos de delincuentes saqueando los supermercados y centro comerciales. Algo tremendo que viví, fue cuando ayudaba a mi prima a llevar la cesta de comida que había comprado, un grupo de personas nos comenzaron a seguir con machetes, palos y piedras para quitarnos la comida, por suerte un taxi pasó y nos ayudó a salir de la zona.
Fuero días difíciles, no sabía nada de mí famila en Los Puertos de Altagracia, todo era complicado. La comida en la nevera comenzaba a oler feo, tomar agua fría era un lujo, el agotamiento físico y mental por las malas noches se sentían en nuestros cuerpos. Solo nos tocaba esperar, ser paciente y orar.